martes, 1 de julio de 2008

Sólo un punto de vista


Venimos libres al mundo. De prejuicios y otras tantas contaminaciones que nos va mostrando el escaparate de los años y que vamos comprando con actitud compulsiva mientras "crecemos".

Esa agresión comienza ya desde la socialización primaria, con las primeras relaciones.

Madres y padres que incorporan a ese enorme y vacío disco rígido información no siempre corroborada, apreciaciones subjetivas, negaciones, frustraciones y tantas otras cosas que nos van desdibujando y nos forman para llegar al jardín más moldeados, seres capaces de discernir entre un Jorgito y un Havanna por ejemplo.

Ahí juegan también la integración, adaptación, etc. Problemática que no muchos logran sortear fácilmente, quedando algunos manchados con el mote de "tímido" en la más suave terminología hasta el de "enfermo que no quiere jugar a nada" entre las menos sutiles.

Ni hablar de la enseñanza primaria donde, además de la educación impartida desde la caduca y pobre literatura de los manuales, encontramos la separación que nos brinda la televisión. Aparecen las "Divinas" y las "Populares" donde las primeras son versiones a escala de Pamela Anderson que contonean su firme humanidad con una seguridad que envidiarían más de varias de 30 y donde las últimas lejos están de ser las descamisadas a las que se dirigía Evita. La crueldad muestra sus fauces cada vez más seguido y la discriminación se utiliza tanto como la Playstation.

Qué decir entonces del secundario, donde ya todo está mucho más segmentado. Encajar en algún grupo (hippies, rockeros, cumbieros, metaleros, stones, bolicheros, los últimos: floggers, emos, etc,etc ) consume las energías de la mayor parte de los adolescentes. Notaron que no puse intelectuales o estudiosos? Son tan pocos que deben hacer una búsqueda intercolegial para encontrarse cuatro en una mesa del bar "La Paz".

Luego, con la presión social ejercida por lo laboral, vuelven a dividirse las aguas: aquellos que han logrado el éxito comercial (sea por medio de un título, ascensos, serruchadas de piso, encamadas) se aislan en countries, barrios privados, clubes selectos.

Los que quedaron a mitad de camino muchas veces miran ese "mundo todo bien" con la ñata contra el vidrio en un Restó de Las Cañitas o queman sus magros sueldos dentro, viviéndolo para sí por un par de horas.

Peor la pasan los que revisan los coquetos y verdes recipientes de basura que adornan las esquinas.

Todo esto vino a cuenta de recordar la Teoría de conjuntos. Pertenencia, inclusión, unión, intersección....Donde nos ponemos? Quién nos pone? Cuándo será posible vivir en una intersección amigable?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me hiciste llorar. Porfi trata que tus palabras no broten con tanto sentimiento porque no paro de lagrimear
Gracias.

Anónimo dijo...

un gran y humilde veedor de el hoy!!!
abrazo hno.

meliShé dijo...

sigo diciendo q sos groso
no es d chupamedias, nada q ver, pero amo leer lo q escribis, ya t lo dije..
no solo porq real, sino por la forma en q lo expresas
te quiero.