lunes, 7 de julio de 2008

CONSUELO ESTERIL


8 am. Debería estar entrando a trabajar y sin embargo, aquí sigo esperando el bendito colectivo. No es casualidad, me demoré una vez más a sabiendas. Nada bueno me espera allá una vez que marque la entrada. Al menos nada que me otorgue cierta plenitud.

Sabido es que cuando el oficio de uno dista de su pasión, difícilmente sea otra la actitud.
La mañana parecía diseñada para seguir arropado, jugueteando con el lomo del gato que ronroneaba a mis pies. Pero debía emerger de ese estado de reposo e introducirme en el mundo laboral. Café de por medio, abrí el agua para darme un baño de inmersión y quitarme el sopor de lunes. Como para reencontrarme con el útero materno, contenedor.
Sin relojes a la vista, supuse que los aproximadamente veinte minutos serían suficientes como para no despertar miradas inquisidoras por el retraso.
Me cambié pensando sólo en la limpieza y no tanto en la combinación. Encontré un buzo en estado aceptable y traspasé el umbral. Al echar llave, sentí un vació desolador. Sabía también que el día no sería demasiado agitado. Las ventas no estaban en su pico y no habría demasiados sobresaltos, calculé.
Sin embargo, no podía quitarme esa sensación de angustia.

Trepé al estribo y, mentalmente, repasé las veces que me propuse eliminar este item de mi vida. Ahí seguía, llevándose 48 horas semanales de mi vida contando las 3 de viajes. Vale decir que 2 de los 7 días de la semana estaban destinados a cumplir con esta "obligación".
A 6 horas promedio de sueño diario, se me iban casi otros 2. Calculé una hora más por día pensando en el trabajo, más otra adicional pensando en cómo dejar de hacerlo. Se me iba medio día más. Quedaban libres unas 60 horas, a las cuales debía agradecer mi sostén emocional. Quitando de ellas el tiempo que lleva asearnos, cocinar, limpiar, podría decir que, en limpio, eran unas 48 horas.
Vale decir que por ellas, uno hace todo lo otro. Pensaba en cuánto tiempo le queda a un padre o una madre para compartir con sus hijos. Peor todavía si en esas 48 horas que a uno le "sobraron" (sin contar algún espacio para la intimidad de la pareja) ellos están metidos en la computadora, viendo televisión o cualquier otra actividad.
Al momento de bajar, me alegré de no aún no haber dejado descendencia...


7 comentarios:

Yu dijo...

que bajón boludoooo...
no quiero hacer mis números ni ahí...
te iba a invitar a cenar, pero ... entrará en tu tiempo perdido eso tb ? jaaaaaaa
beso chuchi

Agustina dijo...

Hernan! la verdad que hace dias que vengo viendo y leyendo tu blog y me gusta mucho, tenes esa facilidad para expresar lo que todos pensamos y quizas no podemos o no sabemos.
esta ves en especial me hiciste pensar mucho en el tiempo, pero creo que lo mejor es no pensar en él sino mas bien vivirlo.

bueno no me quiero extender jeje te dejo un beso!

Flor dijo...

Tengo TODAVIA la suerte de que mis horas ocupadas ( que son muchas) son ocupadas en algo que me llena.


Lo quiero mucho Sr.

Flor dijo...

ahhh , y no se si se lo dije pero no puede escribir de una manera tan increible :)

CharLy BaCo dijo...

Hernan, alto poeta de unicas y sentidas letras. Abrazo. Charly Baco

Miriam dijo...

Un tanto pesimista lo tuyo, pero si es tu idea, es respetable..., lo de la decendencia digo.
Es bueno que te dejen comentarios, es como un mimo y decime si no te levanta un poco la autoestima?
Que bueno sería saber que opinás vos de lo que escriben los otros no?
Besos

Dilo, Firme y deje sus sentimientos dijo...

Muy Copado este espacio hermano,
expresion, sinceridad, canalizacion.

te invito a pasar al mio

http://www.unancianoenmialcoba.blogspot.com/

que siga asi esta energia.

Abrazo

Dilo