jueves, 25 de febrero de 2010

Toda para mí...


Subí los seis pisos en un silencio sepulcral. Eran las ocho de la noche y el movimiento en el edificio parecía ser nulo. Sólo percibía el barullo de mi mente, que no paraba de recitarme aquello esencial por lo que estaba ascendiendo a ese departamento.

Logré domarla en el cuarto piso y respiré hondo una, dos, cinco veces hasta despojarme de esa conversación estéril.

Abrí la puerta y me adentré en el moderno hall. Muy distinto al que usualmente encuentro antes de girar la llave de mi puerta. Claro está que mi dos ambientes tienen sus 25 años de construídos y éste no debe superar el par.

No llego a tocar el timbre que la puerta se abre. Tras ella una figura esbelta de dientes que parecen haber sido enjuagados en lavandina, me sonríe. Percibo que me estaba esperando y que no debe superar los 30 y pico...

Recién nos conocemos y ya flota una energía diferente a la que dejé en la calle. Podría hasta verla si estuviera mejor preparado. Sí alcanzo a sentirla...de eso no me quedan dudas.

Viene después un abrazo entre efusivo y contenedor para, luego, invitarme a pasar. Piso flotante, pocos muebles, un diván, una silla. equipo de música, una helecho para cortar con el impersonal blanco reinante en las paredes. Hay pulcritud en exceso, minimalismo decorativo y carencia de la esa calidez que sólo podría imprimirle alguien que no lo use meramente como lugar de trabajo. Me sorprende este contraste con el espíritu de quien me recibe.

Dos minutos después, un cruce breve de miradas, una complicidad nacida de...mi necesidad? Trato de no pensar demasiado en ello y me sumerjo en la verba, al principio, para luego entregarme mansamente.

Liberado del peso de este día, de los pasados y del pasado me siento confortable como pocas veces. Acaricio la tela con mis dedos mientras busco respuestas que suelen aflorar de mi boca. Puta...cómo no descubrirlo antes! La lucidez deja de hibernar parece...

Al cabo de una hora, habiendo sido esta de total dedicación a mi ser, pregunto por sus honorarios y felizmente me dispongo a abonar.

Será hasta la próxima sesión...

5 comentarios:

Gabi dijo...

La terapia... es así, exactamente como lo describiste. Y las respuestas salen de uno mismo. Lo mejor de todo es irse pensando... reflexionando... Demasiados puntos suspensivos, pero vale la pena conocerse un poco mejor!

Saludos! Muy lindo todo!!

Gabi.

Marya dijo...

Je. Tu necesidad.
:)

Estrella dijo...

''Dos minutos después, un cruce breve de miradas, una complicidad nacida de...mi necesidad? Trato de no pensar demasiado en ello y me sumerjo en la verba, al principio, para luego entregarme mansamente.''

si, asi me paso a mi también.. que difícil fue mi primera sesión!
me encanto lo que escribiste abrazo!
Estre

Jazmin Blanco dijo...

Hermosa la manera en la cual capturas con palabras esos pequeños momentos...

Eri dijo...

Descripción perfecta de esa primera sesión, de ese primer paso, clave para saber si volvemos o simplemente buscamos con ojos cerrados otra/o en la cartilla.
besito y que sea un exito.