sábado, 27 de febrero de 2010

Esquina olvidada


La desdichada sale a la calle a la misma hora, en un ritual pagano. Habla hasta con las paredes...el problema es que ellas nunca responden.

Mira para ver si reconoce alguna cara, arranca el yuyal que se empeña en aflorar por entre las baldosas, levanta un par de papeles que quedaron recostados en su vereda.

Sólo verla me hizo imaginar su historia: algún hijo que ya se ha olvidado de dónde vino, un marido buscando un trago en el purgatorio mientras se define su última morada. Un pasado imperfecto, sí. Jamás tan sola.

La viejita de la esquina viste un ajado saco color uva, pañuelo negro arriando sus largas canas y un vestido negro con pequeñas flores que, alguna vez, habrán sido blancas. Lleva medias azules que le contienen los dedos que asoman por la punta de las chinelas grises.

Su casa es, por lejos, la más pequeña y venida a menos de la cuadra. Imagino que vivirá con menos de lo justo y que la prioridad dejó de ser la filtración de la terraza, si es que la recuerda.
Una tarde, escuché a una vecina en el almacén diciendo que estaba loca hacía años. No me consta el diagnóstico barrial y, sobre todo, no estoy matriculado para estigmatizar con tal calificativo a nadie.

Pienso que se ha refugiado en sí para subsistir, que cada vez que mira a alguien está esperando una charla que no escuchará bien. Aunque sea la trillada conversación sobre el clima de este febrero tropical podría alegrar su desvencijado corazón...

En definitiva, los viejos suelen ser dejados atrás, como los almanaques y los cepillos de dientes.

4 comentarios:

Anita dijo...

Me pasa algo parecido cuando me cruzo con personas mayores que no conozco. Los observo, miro como visten, como andan.. los miro a los ojos e intento descubrir lo que hay detras de sus miradas... tristeza, soledad, pobreza, nostalgia, sueños que no se cumplieron? o todo lo contrario? tienen alguien que los cuide, los mime, los contenga?
Me pregunto que me tocara a mi, me convenzo que mucho de mi mañana depende de mi hoy, y me tranquilizo pensando "vas bastante bien"

virginia dijo...

viejos??? nooo viejos son los trapos !! siempre me decia mi abuela ... y yo le tenia que explicar !! vos sos mi vida , mi abuela , mi vieja .... siempre le decia que cuando yo fuera vieja !! no me iba a teñir queria ser como ella,cada cana,cada arruga significa mucha sabiduria en tus años,producida por alegrias, tristezas o por los daños,por los momentos mas felices o por los que han dejado cicatrizes,por el dolor acumulado o por los errores cometidos. la sabiduria que se hacia notar en sus palabras,en forma de consejos o regaños. y poco a poco disminuia sus fuerzas.. y yo le decia no te preocupes si no vamos muy deprisa, asi tardamos mas y podes contarme mas historias, de cuando era chica,de esos tiempos mejores que se recuerdan con lagrimas ... y hoy espero poder llegar con tanta sabiduria y fuerzas y poder contarle a mis nietos lo feliz que me hacia poder escuchar tus historias

Milena dijo...

Pensar que en los pueblos antiguos los viejos eran los sabios, a los que se tenia que escuchar y seguir el ejemplo. Los que siempre te cantaban la posta y nunca te iban a dejar de lado.
Por que estoy hablando en Pasado? Sigue siendo asi! y la gente debería saberlo y adoptarlo.

viviana dijo...

Cuando me cruzo con personas mayores que deambulan como vos lo describís en tu " poema" me pregunto "¿qué circunstancia los dejó en ese lugar? ¿realmente se dan cuenta de su realidad? o ¿están tan sumergidos en sus pensamientos, sus recuerdos, que no reconocen otro mundo que el de su interior?