miércoles, 12 de enero de 2011

Anochecer


En el balcón otra vez... viendo derrumbarse el día. El último jadeo de un sol que intenta no sucumbir. Pero su lucha, bien sabe, es en vano. El lucero y un par más de astros comienzan a ganar el azul profundo que invade el cielo. A lo lejos un tren se aleja de la estación a paso lento intentando abrirse camino por entre los autos de la avenida, quienes esperan impacientes.

Cuántos extraños dormitarán en sus vagones mientras anhelan refugiarse en su hogar pregunto mientras se escapa de mi visión.

Yo estoy en el mío. Los mismos muebles, la misma ubicación. Esa lámpara que al llegar no soñó con enquistarse en la mesa y echar raíces. Ya pasaron 10 años acá y lo que definitivamente ha cambiado es quien lo habita. Ese maniático del órden y la limpieza, del café siempre dispuesto. Quien puede tener la heladera vacía más de la mitad del mes mientras exista un Branca y su burbujeante novia eterna despatarrados en ella. El que tiene un teléfono que no suena y permanece con sus teclas casi inmaculadas, aquél que prefiere silencios a un estallido verbal...el que intenta no ser aquél mismo tipo que se atrincheró en este dos ambientes una década atrás.

Suelo no reconocerme en el espejo, cuestionar cómo es que han pasado tantas cosas y dónde quedaron las marcas. Las busco en la piel y sólo encuentro mis tatuajes, las persigo en sueños que casi nunca recuerdo, en retinas ajenas, por si quisieron esconderse de mí. Indago en sesiones de terapia, en algún cuaderno de los que fui raleando canción tras canción...

Tengo la certeza de que el universo sigue operando y uno es parte de su caprichosa rotación.
Cambiar es parte de vivir. Las alteraciones se suceden una tras otra y nos pueden dejar un sabor amargo de tanto en tanto. Pero son inevitables estas mutaciones periódicas. Lo estático, lo imperturbable lo dejo para cuando sólo sea un compendio de cenizas perdiéndose en el viento.

3 comentarios:

adrian dijo...

que lo parioo saravia!!!....con que simpleza describis todo!!!...grande querido hernan!!!...

Marya J. dijo...

Cuando me hallo en las mismas situaciones que tú, tengo los mismos tipos de sensaciones. Nostálgicas e intranquilas, pero agradables a la vez...

Anónimo dijo...

Las únicas marcas que son se llevan de por vida, se llevan dentro de la piel. Los tatuajes son sólo el intento de inmortalizarlas. Quedate tranquilo Hernán. Sabés exactamente donde están y que ahí se van a quedar. Abrazo de gol.