jueves, 27 de noviembre de 2008

Refrito


Corriendo para vencer las agujas una vez más. El día no alcanza. Habría que atrasar el calendario un par de meses para hacer lo que uno desea, antes de cambiar el almanaque. Presión, presión y más presión. Compromisos, autohostigamiento, dilapidación de vida.
Cada vez más asfixiantes, en medio del océano de gente, los minutos implacablemente caen.
Y uno debe llegar como sea, a cualquier precio. A cualquier precio? Llegar adónde?
A pisar la sien de quien sea por un puesto, a acribillar con la bocina al que demoró una fracción más que el verde del semáforo, a perder la dignidad a la vuelta de la esquina, a olvidarse de los amigos por asociarse al cansancio, a negarse al amor para mimetizarse con la cama vencido tras la dura jornada.
Estamos fuera de eje, echando relámpagos por la boca. Provocando, irritando, condenando sin juicio. Una sociedad que se embrutece y apela al sálvese quien pueda, a que el último apague la luz. Ya no hay tiempo para la reflexión, para un buen libro, para un cafe en un bar.
El vértigo es dueño. Inmersos en la vorágine, ni se llega a cuestionar su mandato.
Carecemos del bien más preciado para afrontar el costo del confort. Idealizamos las ofertas, impulsando el changuito y rematando la tarjeta. Pero no existe góndola que lo contenga. Vacía estaría apenas la cargaran porque pagaríamos lo que sea por él.
Así seguimos esperando que algún cráneo encuentre el elixir que nos mantenga radiantes y joviales, derrochando vitalidad de la epidermis hacia afuera.
Adentro viene haciendo estragos, con su silencio mortal. La tensión traducida en múltiples contracturas, reumas, úlceras y hasta cánceres. La única cura es escapar a la locura que nos quieren imponer.
Yo soy parte de ella y ahogo los gritos del hastío como puedo. Sé que tengo el diagnóstico, sé que tengo miedo al remedio. No existe homeopatía ni medicamento que ose vencer este bloqueo hasta hoy...el temor a la libertad es un signo de estos días.
Días que se evaporan porque, pensando y penando, sólo logramos que se nos escapen...


sábado, 22 de noviembre de 2008

Cuando no es el juego lo que está en juego


En la agonía, de repente apareció el júbilo inconmensurable. El triunfalismo era otra vez dueño y señor de la situación. Omnipotentes, pedantes, desafiantes...olvidando, como corresponde a nuestra historia, el pasado.

Porque antes de arrancar la serie, ya se sentía al trofeo entre las manos. Máxime con el mejor del equipo contrario fuera de escena. Y luego de la primer jornada, las cosas habían sido puestas en su lugar. O en el lugar que el resultado marcaba.

También solemos jugar con eso: cuando se gana, es el temple, la gallardía y el coraje junto con la gracia, la técnica y el dominio. Cuando se pierde, echamos mano a cuanta excusa sea posible. El cansancio, la presión de la localía, el saberse favorito.

Ciclotímicos, adoramos falsos dioses con una facilidad conmovedora. Los llevamos a lugares imposibles, a que dejen de ser terrenales durante esas tres horas donde se libra la batalla. Ese exitismo que es tan argentino como el colectivo o el dulce de leche muta también con algo tan autóctono como el fracaso, la caída abrupta, la condena pública. El rey transformado en mendigo a la luz del resultado.

Y mañana esto sigue, aunque ya muchos den por hecho que fue el fin de la odisea.

Seguimos condenando y prejuzgando. Usando estadísticas como más nos conviene o le conviene al comentarista de turno quien pretende convertirse, a partir de ellas, en oráculo de lo que vendrá:

"Argentina desperdició una oportunidad única", dice. No será mucho?

" Sólo dos veces se dió vuelta un resultado en el tercer día". No hay dos sin tres pienso.


Es un deporte y, fiel al resto, lo elevamos á un plano superior. Como cuando Argentina era conocida por Maradona y ni sabían su lugar en el globo terráqueo. Buscamos asociarnos al éxito de un compatriota de cualquier manera y nos despegamos de sus derrotas de la misma forma.

Sentimos que debemos estar posicionados en otro lugar en el andamiaje mundial. Que no nos queda cómodo el "Tercer mundo" al que pertenecemos. Y abrigamos la esperanza de ser reconocidos de otra forma. "El país más europeo de América Latina", "El granero del mundo", "La cuna de Fangio y del Diez"...

Nuestra autoestima nacional también se mece en el subibaja de los logros deportivos. Porque en otras facetas no nos ha tocado mejor suerte o no sentimos internamente que podamos hacerlo.

El " a estos putos les tenemos que ganar..." era un deseo, un desahogo bajando de los asientos en las tribunas. Seguramente esto habrá llegado al rival quien pensó que debía mostrarse más viril que nunca como tácita respuesta, ya que en la adversidad se descubre de qué estamos hechos y no cuando el mundo nos sonrié y nos da de comer de la mano.

Mañana seguimos jugando. Seamos más humildes...

Reordando que es sólo tenis, no más que eso...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Asolado al sol


El agua caía vehemente sobre mi cabeza. Necesitaba una ducha reparadora después del trajín al que el cuerpo fue sometido. El agobiante noviembre parece dispuesto a borrar cualquier vestigio del invierno que, ahora, se siente lejano.
Agradezco igual los implacables rayos que llueven al dar las doce treinta, momento en el cual me zambullo en ellos para despejar la mente y encontrar reparo en algún texto.
Observar el entorno me ayuda otro tanto a hacerlo. Parejas que se besan en anonimato buscado al reparo de un viejo árbol, dos obreros que se refugian en una Quilmes helada, un nene en triciclo llevado de la mano por su abuela...todas son imágenes que me hacen ir y venir del libro. Ficción y realidad en un mismo momento.
Recuerdos de amores, amigos, mi infancia. Cada imágen tiene su correlato en algo pasado. Y sé que soy un nostálgico empecinado.
Podría ver en esos seres otra situación si no fuera de esta forma. Alguien que vive el hoy conviviendo con sus Polaroid atesoradas en alguna parte del cerebelo.
Retomo el libro una vez que dejo de pensar en ello. Al instante, se me ocurren un par de líneas para una canción. Tanteo los exagerados bolsillos del pantalón cargo que llevo puesto, hasta que encuentro una birome.
Una vez que la empuño y dejo que mi mano transforme esa idea etérea en un trazo entendible, me disperso al ver un compañero de trabajo entrando a buscar un sandwich en el kiosko de enfrente.
Al saludarlo, ese texto virtual se evapora para negarse a regresar. Apelo a lo último que me acuerdo de él: las palabras negado y legado...de poco me sirven ahora puesto que lo olvidado radica en el nexo que había creado entre ambas.
Guardo fastidiado la birome y, mientras continúo con el texto de Galeano, intento evocarlo en vano. Será pérdida parcial de la memoria o amnesia selectiva?
Para el caso da lo mismo. Serán palabras que encontrarán otro nexo en la próxima estación...Y cuando bajen serán recibidas con júbilo ya que estuve añorándolas...una rareza en mí.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Selecto grupo


Era de noche, y otra más va, cuando deduje que el sueño se había atrincherado esperando mejor oportunidad para dar la cara. El cuerpo parecía disociado de la mente. El primero, demolido por el trajín de la jornada. La otra aún seguía infatigable, trayendo imágenes conocidas y otras que no lo eran tanto.
Amalgamando pasado, presente y futuro (sería futuro siempre que piense que esas imágenes no fueran de un pasado olvidado).
Me veía a veces chico, a veces como estoy hoy, otras más avejentado.
En todas siempre estaba con una sonrisa (o algo parecido/similar) lo que me brindaba un aliciente para los tiempos venideros.
Pero algo me sobresaltó: el teléfono me negó la posibilidad de aquietar un tanto las neurónas y darle paso al reparador descanso. Lo dejé abandonado a su suerte, mientras me imploraba que me hiciera cargo de quien llamaba. A los segundos, el contestador me evitó el trecho, saludando fríamente con un "Hola, te comunicaste con el....en este momento no te puedo atender así que dejame tu mensaje después de la señal. Gracias" Terminado este prólogo emergió una voz del otro lado que me felicitaba por ser parte del selecto grupo elegido por K- D´Orcha Automotores para adquirir un 0km con una bonificación de $4500 y seguro gratis por un año.

A qué marketinero se le ocurriría pegar un llamado a las 0.15 hs por este tema? Cuántos años quemados en una universidad para tal fin? Y lo mejor...quién tendría la visión de comprar un auto a partir de ese llamado tan inoportuno?
Tuve que levantarme igualmente para cortar porque el mensaje era un tanto extenso y el pitido del mensaje en el cassette garantizaría mi insomnio....

En un mundo que todo lo consume (hasta a nosotros mismos)se siente demasiada presión.
Ya no alcanza tener celular, sino que debe tener como mínimo reproductor de mp3 y cámara de fotos. No basta con un 20 pulgadas, ya que el flat de 32 lo podes pagar en 24 cuotas y casi ni las sentís...
Además con la tarjeta "No leas la letra chica que cuando te pases del vencimiento te vamos a ejecutar la alegría de un saque" tenés un descuento del 15%....

Yo sigo con mi modesto Motorola gauchito de hace 3 años, mi Grundig de 21 pulgadas juntando polvo desde hace 6...y feliz de tenerlos.
Pensando que no todo se trata de comprar..puede ser que también sea de dar. Y ahí me parece que el marketing no está funcionando como debiera.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Entresueños...


Dormito mientras tipeo en la oficina. Es una técnica que vengo evolucionando mientras sumo años de antiguedad. Sueño con que mañana podré descansar mejor. Encontrar un remanso para este vértigo diario......
Es una puesta en escena caótica la que se nos ofrece tras la ventana una vez que levantamos la persiana, luego del tenaz chillido del despertador.

Abajo los coches pugnan por conquistar los cinco metros que los separan del semáforo y. los chicos flamean tras sus madres para llegar a horario a un colegio que cada vez los espera con menos ganas.

Uno igualmente trata de no involucrarse en la insania general:
- Se lava la cara (más para despertarse que por higiene)
- Ingiere una taza de café con leche (más por la cafeína que por llenarse el estómago con algo)
- Saluda al portero al salir (mas por cortesía que por un genuino interés en cómo se siente
realmente)
- Pone música antes de darle contacto al coche (porque ya no soporta ni el ruido del motor).
La tensión va in crescendo a medida que transcurren los minutos. Para colmo, a los tres de andar, las gotas que rebotan en el cristal le dan mayor credibilidad al gris reinante y sepultan definitivamente cualquier esperanza de reposar un rato bajo los rayos del mediodía (cuando tenemos una hora ganada a las nueve trabajadas).
Será otra jornada donde el escape estará en conectarse a internet y chequear mails, facebook, blog, etc.
Anoche el pronóstico indicaba buen tiempo para hoy...y el sol no amagó en toda la mañana.
Yo estaba esperándolo pensando que no iba a ausentarse sin previo aviso, pero no fue asi. Conozco bien eso...siempre confío primero hasta que me demuestran lo contrario.
Pero debería haber aprendido la lección luego de tantos desplantes. Porque la confianza es cosa de antaño, como el Club del Clan o el Kalkitos.
Hoy todo parece que requiere estar documentado y certificado ante Escribano Público.
Cotiza en baja la palabra...como el respeto por el otro. Creo que debo haber nacido en una época errónea y siento imposible averiguarlo. Se me aparecen en el camino McFly, el Dr. Emett Brown Al fin y al cabo el De Lorean era otra mentira más.
Desperté... todavía me quedan cinco minutos más de "descanso" antes del sprint final (últimas cuatro horas laborables). Mi cabeza no pudo abstraerse y anclarse en una bocólica postal de arenas blancas como lo dicen las técnicas de relajación...donde tengo mi botón del POWER?


miércoles, 22 de octubre de 2008

El hombre de la bolsa



Era exitoso: tenía un gran empleo, una gran cuenta bancaria, una mujer de gran apellido, un gran piso en Avenida Alvear, una secretaria con grandes pechos (generosamente silenciada) y una gran agudeza para incrementar año tras año todo aquello (incluso la morfología de aquella belleza que lo esperaba todas las mañanas en la recepción)
Francisco amaneció ese día alterado como en los últimos tiempos. Entró en el baño y comenzó con su rutina: evacuó el orín, cepilló sus dientes, tomó una ducha de 5 minutos y, en medio del vapor, tanteó el tercer cajón.
Tras la afeitadora eléctrica lo esperaban los necesarios 5 gr. del polvillo que había comprado el último viernes a su dealer de siempre. Eso alcanzaría para soportar la jornada si las presiones continuaban en ascenso.
El aroma del café lo invitó a descender y en el comedor se encontró a Beatriz, la tan servicial como enorme mujer encargada de los quehaceres domésticos, quien lo venía asistiendo los últimos cuatro años.
Era ella quien lo esperaba con una sumisa sonrisa y un suculento desayuno a base de tocino frito, huevos revueltos y un bols con cereales mezclados con yoghurt (costumbre adquirida tras varios años de idas y vueltas a la Gran Manzana).
Andrea, su esposa, había salido a trotar por el parque Thays hacía unos quince minutos, aislada en su reproductor donde sólo cabían mantras y canciones rituales de diversas etnias.
Las gemelas habían partido con el chofer un rato antes y, como parte de la rutina diaria, tomó el Times y Ámbito Financiero.
Quedó perplejo con la tapa del primero: era otro lunes negro, similar a la distante pero contundente caída de los años 30.
Los indicadores mostraban pérdidas siderales y tembló al pensar en los pagos pendientes: las cuotas del colegio de las nenas, la guardería del yate, la reparación del último choque del BMW de su mujer, el loft en Puerto Madero para su amante... Sin exagerar, el nivel de sus gastos superaba holgadamente los $30000 mensuales y debía comenzar a actuar de inmediato si quería evitar una debacle estrepitosa en su standar de vida.
Primero lo primero se dijo.
Beatriz nunca lo supo, pero fue el primer recorte en su presupuesto...

viernes, 17 de octubre de 2008

Non Stop


Un descuido: puede ser deliberado o involuntario.
Uno puede olvidarse de hacer una planilla para el trabajo como de llamar a su mujer en un aniversario. Las dos tienen la misma raíz: si realmente nos importara, difícil que dejemos escapar eso de nuestra mente. Se ve que inconscientemente seleccionamos aquello que nos interesa, a veces de forma arbitraria. Pero vivimos prestando atención a detalles absurdos y alejándonos de los relevantes.

Cuántos seres que fueron incondicionales en alguna etapa hemos descuidado? Cuántos afectos pudimos recuperar después de haberlos quitado de nuestras prioridades?

Si ese sentimiento no fue minado por algún enojo, sólo se puede atribuir al Mal de Alzheimer o a que otro ser ocupó ese lugar otrora significativo.

Este espacio nació siendo muy importante para mí. Era refugio de descargas, mi contención, un desahogo. Si bien lo inicié exclusivamente con ese fin, supe también desde el vamos que sería un lugar donde cualquier lector sería bienvenido y esperaba con ansias las repercursiones del día siguiente.

Luego perdí ese impulso inicial y empecé a escribir cada vez más esporádicamente hasta que hoy me sorprendieron al decirme que extrañaban este lugarcito, que era importante encontrarse con alguna palabra mía de vez en cuando. Me di cuenta que lo estaba descuidando. Indirectamente también a mí. Porque, en definitiva, hacer catarsis es para todos necesario. Algunos lo hacen gritando en una cancha, corriendo en una cinta o en una sesión de terapia. Otros lo hacemos de esta forma y necesitamos de ella tanto como de alguien con quien compartirla.

Así que no dejaré que crezca un yuyal en este jardín donde planto una semilla y se riegan las opiniones. Hacerlo implica también olvidarme de los que me quieren. Hagan su descarga como mejor les resulte. Es saludable hacer lo que nos da plenitud. También estar con los que nos ayudan a sentirnos bien.

Soy una mejor persona que cuando tipeé la primera palabra, Supe reconocer un olvido involuntario ayudado por alguien que me alertó y pude darle también algo que estaba extrañando . Dar sin pensar en recibir.

De vuelta en el ruedo, los espero de corazón nuevamente.
Y reflexionen sobre aquello que esten dejando atrás sólo por descuido…