Cayó en desuso, como tantas otras cosas que vamos dejando atrás.
Aquello que nos parecía indispensable, se transforma en obsoleto de manera vertiginosa.
Redes sociales que nos enlazan, enriedan y nos hacen tropezar cada tanto. Que se hacen moda y nos cautivan un día. Que se disuelven al siguiente.
Con ellas pretendemos un conocimiento del otro, una comunicación fluída cuando en realidad tenemos un témpano de más o menos tantas pulgadas.
Hacia allí van nuestras palabras, esperando multiplicarse en dedos diferentes a los que supìeron hilvanarlas. Abrimos el alma como si tuviésemos ante un simposio de terapeutas ávidos de conocer nuestra última emoción. Muchas veces, terminan siendo peores que los panelistas del más berreta programa de chimentos.
Coleccionamos enciclopedias de amigos, cumpleaños, compromisos...a cuántos en realidad conocemos? A cuántos de ellos iremos? No importa tanto como el hecho de encontrar o demostrar la aprobación.
En definitiva si vuelvo a dedicarle un rato de mi vida a este blog fue por eso mismo. La voluntad humana de trascender más allá de su tiempo.
Evitar evaporarnos sin dejar rastro de nuestro paso. Sentir ilusamente que uno es parte relevante de la vida de otro ser...
Un espacio creado para divagar sobre el día a día, el devenir de las cosas...misceláneas y otras sustancias que alimenten los lazos...
lunes, 20 de enero de 2014
miércoles, 6 de marzo de 2013
EL IDOLO
Tarde implacable de domingo. El sol lapidando a quien se le ocurra meterse en su recorrido.
Tribunas desbordantes coreando su nombre. Torsos desnudos exhiben sus facciones a lo largo y ancho de las misma, en forma de banderas o directamente a fuerza de agujas en la piel.
El ídolo se retira y las emociones celebran un duelo incesante, fieles al más exacerbado de los fanatismos. El llanto incontenible para unos, el cántico ensordecedor y el agite del paravalanchas en otros.
"El mudo" Claudio Galarza, dejaba la 5 y las mañanas de entrenamiento en el mismo vestuario donde supo debutar hacía ya casi 20 años. Había empezado a los 17, jugando de 8.
Era un junco de 1.92 mts meciéndose en el verde oleaje, con movimientos impropios para alguien de su porte.
Sabía tanto gambetear y quebrar la cintura, desparramando casacas adversarias a su antojo, como embocar zapallazos de 30 mts gracias a su potente diestra. A los dos años de debutar, pasó a jugar de 10 y ya entonces era el crack del equipo.
Ahi nomás llegó su apodo, luego de una impensada eliminación en primera ronda por Copa Libertadores. Ante la inquisitoria periodística, atinó a tomar la pelota con sus manos y fulminó de un puntinazo el ojo de un fotógrafo, sin mediar palabra.
Supo de entrada que la calentura del momento iba a ser perjudicial para su imágen pública, pero se fue directo al vestuario en silencio. La prensa lo catalogó como "bestia irracional" y otros tantos epítetos similares. Un periodista radial, un poco apiadándose de tanta tinta cargada al respecto, dijo: "El mudo Galarza no tuvo puntería durante ni después del partido. El fotógrafo evoluciona favorablemente..."
No volvió a hablar con los medios. En la cancha se limitaba a gestualizar con vehemencia y no había nacido quien se le animara a reprochar alguna de sus directivas.
En el ocaso de su carrera ni siquiera concurriá a las charlas técnicas. Pero el banco de suplentes no era lugar como para exhibirlo. Arrastrarlo allí era, para los dirigentes, garantía de tener serios problemas con la barra durante la semana.
Terminó jugando de 5, arrastrando una crónica lesión las últimas dos temporadas y viviendo una situación inédita para la institución: pelear por no descender.
Minuto 92 y en ese córner van todos los caciques, soldados, artillería y hasta la misma marina para anclarse en la categoría.
Después de 20 años, "El mudo" se hace carne en todo el estadio que contempla atónito el espectáculo mientras Claudio Galarza descerraja un agónico "La puta madre que me recontraremilparío" luego de que su frentazo se perdiera al costado del poste izquierdo....
Tribunas desbordantes coreando su nombre. Torsos desnudos exhiben sus facciones a lo largo y ancho de las misma, en forma de banderas o directamente a fuerza de agujas en la piel.
El ídolo se retira y las emociones celebran un duelo incesante, fieles al más exacerbado de los fanatismos. El llanto incontenible para unos, el cántico ensordecedor y el agite del paravalanchas en otros.
"El mudo" Claudio Galarza, dejaba la 5 y las mañanas de entrenamiento en el mismo vestuario donde supo debutar hacía ya casi 20 años. Había empezado a los 17, jugando de 8.
Era un junco de 1.92 mts meciéndose en el verde oleaje, con movimientos impropios para alguien de su porte.
Sabía tanto gambetear y quebrar la cintura, desparramando casacas adversarias a su antojo, como embocar zapallazos de 30 mts gracias a su potente diestra. A los dos años de debutar, pasó a jugar de 10 y ya entonces era el crack del equipo.
Ahi nomás llegó su apodo, luego de una impensada eliminación en primera ronda por Copa Libertadores. Ante la inquisitoria periodística, atinó a tomar la pelota con sus manos y fulminó de un puntinazo el ojo de un fotógrafo, sin mediar palabra.
Supo de entrada que la calentura del momento iba a ser perjudicial para su imágen pública, pero se fue directo al vestuario en silencio. La prensa lo catalogó como "bestia irracional" y otros tantos epítetos similares. Un periodista radial, un poco apiadándose de tanta tinta cargada al respecto, dijo: "El mudo Galarza no tuvo puntería durante ni después del partido. El fotógrafo evoluciona favorablemente..."
No volvió a hablar con los medios. En la cancha se limitaba a gestualizar con vehemencia y no había nacido quien se le animara a reprochar alguna de sus directivas.
En el ocaso de su carrera ni siquiera concurriá a las charlas técnicas. Pero el banco de suplentes no era lugar como para exhibirlo. Arrastrarlo allí era, para los dirigentes, garantía de tener serios problemas con la barra durante la semana.
Terminó jugando de 5, arrastrando una crónica lesión las últimas dos temporadas y viviendo una situación inédita para la institución: pelear por no descender.
Minuto 92 y en ese córner van todos los caciques, soldados, artillería y hasta la misma marina para anclarse en la categoría.
Después de 20 años, "El mudo" se hace carne en todo el estadio que contempla atónito el espectáculo mientras Claudio Galarza descerraja un agónico "La puta madre que me recontraremilparío" luego de que su frentazo se perdiera al costado del poste izquierdo....
viernes, 22 de febrero de 2013
Onírico
Entonces seguí el itinerario trazado por el espectro que se me había aparecido la noche de anteanoche.
Doblé por el sendero de los sauces, descendí por la barranca del estiércol, cruce el río seco hasta llegar a dar por fin con el reparador de almas.
Golpeé mis manos tres veces y un mastodonte de más de dos metros emergió lentamente.
Le expliqué que era la primera vez que me sucedía y que había perdido la garantía en algún descuido como tantas otras cosas que ya no recuerdo.
Es sabido que el mantenimiento del alma no tiene cargo y nunca prescribe, mientras pueda demostrarse la titularidad de la misma.
Como las formalidades y el papeleo lo son todo (la burocracia es lo que claramente sostiene el anormal desenvolvimiento diario) debí recurrir a los buenos oficios de un ex empleado del CONALFE (Consejo de Almas Federales).
Este sujeto, Bomhir su nombre, trabajaba en la clandestinidad desde hacía unos 4 años benedictos (401 días según la última Bula emitida por Benedicto XVI antes de su renuncia). Me confesó estar abarrotado de trabajo pendiente pero mis afilados contactos, habían surtido efecto y lograron evitar la engorrosa espera. En las estanterías repletas del salón, se acumulaban los contenedores. Había de todo tipo según podía distinguir en su ilegible caligrafía: almas de bebés con fallas de fábrica, con pérdidas por desgaste de un tal Gerardo Durgis de 72 años, con pinchaduras y hasta recapadas...
La mía era una rajadura de unos 15mm. Lo que se conoce vulgarmente como un "desgarro del alma". Supuse que tendría que ver con aquella discusión familiar durante la sobremesa del domingo. O por las horas de espera bajo el diluvio de enero cuando nunca llegaste...
Acostado sobre la camilla, mientras Bomhir me recorría el torso con sus delgadísmos dedos, comencé a sentirme mejor que nunca. O sus manos eran realmente sanadoras o ya no pude explicarme porqué todo empezaba a serme indiferente mientras cerraba otro de los contenedores con mi nombre.
Doblé por el sendero de los sauces, descendí por la barranca del estiércol, cruce el río seco hasta llegar a dar por fin con el reparador de almas.
Golpeé mis manos tres veces y un mastodonte de más de dos metros emergió lentamente.
Le expliqué que era la primera vez que me sucedía y que había perdido la garantía en algún descuido como tantas otras cosas que ya no recuerdo.
Es sabido que el mantenimiento del alma no tiene cargo y nunca prescribe, mientras pueda demostrarse la titularidad de la misma.
Como las formalidades y el papeleo lo son todo (la burocracia es lo que claramente sostiene el anormal desenvolvimiento diario) debí recurrir a los buenos oficios de un ex empleado del CONALFE (Consejo de Almas Federales).
Este sujeto, Bomhir su nombre, trabajaba en la clandestinidad desde hacía unos 4 años benedictos (401 días según la última Bula emitida por Benedicto XVI antes de su renuncia). Me confesó estar abarrotado de trabajo pendiente pero mis afilados contactos, habían surtido efecto y lograron evitar la engorrosa espera. En las estanterías repletas del salón, se acumulaban los contenedores. Había de todo tipo según podía distinguir en su ilegible caligrafía: almas de bebés con fallas de fábrica, con pérdidas por desgaste de un tal Gerardo Durgis de 72 años, con pinchaduras y hasta recapadas...
La mía era una rajadura de unos 15mm. Lo que se conoce vulgarmente como un "desgarro del alma". Supuse que tendría que ver con aquella discusión familiar durante la sobremesa del domingo. O por las horas de espera bajo el diluvio de enero cuando nunca llegaste...
Acostado sobre la camilla, mientras Bomhir me recorría el torso con sus delgadísmos dedos, comencé a sentirme mejor que nunca. O sus manos eran realmente sanadoras o ya no pude explicarme porqué todo empezaba a serme indiferente mientras cerraba otro de los contenedores con mi nombre.
martes, 19 de febrero de 2013
SALTO LA TERMICA
Compró la casa soñada, previa hipoteca a 20 años, siguiendo el mandamiento familiar que sentencia lo primordial de tener un techo asegurado.
Después fue la pieza de arriba la que hubo que construir cuando llegó Malena, la primogénita.
Lloró a escondidas el cambio de la coupé por el monovolúmen, cuando ya eran una familia tipo: Agustín comenzaba a gatear mientras se estaba construyendo el techo de la cochera.
Los fines de semana eran los momentos reservados a visitar a los suegros, tarea que al principio le era grata hasta que se convirtió en "todos los putos domingos".
Mientras la vista se le iba recortando, sentía que un yunque le colgaba desde los omóplatos a la hora de echarse en la cama. Natalia por lo general ya estaba acostumbrada a los cinco minutos de monólogo diario mientras los canales viajaban frenéticos por el televisor. Había sido su primer novio, su único amante y su triste realidad con el paso de los años.
Él se había perseverado en que cuidara de los chicos antes que valerse por sí misma. Poner una chica a hacer las tareas en la casa era cambiar la plata, decía ante cada planteo por la independencia económica.
La chapa de "proveedor del hogar" le sentaba mejor que la de "padre de familia".
La de "vecino reservado" fue la que utilizaron los testigos el día en que se arrojó del techo, tras asesinar a los suyos.
40º marcaba la temperatura en el noticiero sensacionalista.....
Después fue la pieza de arriba la que hubo que construir cuando llegó Malena, la primogénita.
Lloró a escondidas el cambio de la coupé por el monovolúmen, cuando ya eran una familia tipo: Agustín comenzaba a gatear mientras se estaba construyendo el techo de la cochera.
Los fines de semana eran los momentos reservados a visitar a los suegros, tarea que al principio le era grata hasta que se convirtió en "todos los putos domingos".
Mientras la vista se le iba recortando, sentía que un yunque le colgaba desde los omóplatos a la hora de echarse en la cama. Natalia por lo general ya estaba acostumbrada a los cinco minutos de monólogo diario mientras los canales viajaban frenéticos por el televisor. Había sido su primer novio, su único amante y su triste realidad con el paso de los años.
Él se había perseverado en que cuidara de los chicos antes que valerse por sí misma. Poner una chica a hacer las tareas en la casa era cambiar la plata, decía ante cada planteo por la independencia económica.
La chapa de "proveedor del hogar" le sentaba mejor que la de "padre de familia".
La de "vecino reservado" fue la que utilizaron los testigos el día en que se arrojó del techo, tras asesinar a los suyos.
40º marcaba la temperatura en el noticiero sensacionalista.....
lunes, 18 de febrero de 2013
Creer o reventar
Era casi imperceptible el sudor de su frente. Se camuflaba muy bien en sus falsos y densos rizos. Caminó los pocos metros que lo separaban del destino. No sabía bien cuál sería el suyo sin embargo.
Pisó una baldoza floja primero que le salpicó la botamanga del pantalón, mientras que su pie izquierdo se deslizaba por la materia fecal recientemente abandonada de un perro de gran porte.
No había que ser muy creyente como para no dejarse llevar por la simbología encerrada en aquel acto. Tenazmente repasó la suela del mocasín una y otra vez por un brote que emergía de la vereda, intentando librarla de la fétida simbiosis a la que se veía sometida.
Una vez que estuvo en mínimas condiciones, siguió la marcha. Los nervios comenzaban a estrangularlo y encendió un cigarrillo. Dos pitadas seguidas y profundas, de esas que harían colapsar a un novato, penetraron en sus castigados pulmones.
Miró al cielo y este le devolvió con la segunda tanda de gotas del mediodía. El pavimento respondía con más calor aún, elevando la sensación de ahogo de quienes no tenían escapatoria de la city en ese enero implacable.
Buscó refugio bajo el toldo de un kiosko y arrojó la colilla, la que se deslizó con al agua que descendía el cordón. Ya sin su protección, se vió obligado a dar unas cuantas zancadas para no empaparse y perder su apariencia.
Se frenó en un local lindero para chequear su presencia. Acomodó su peluca y secó sus gafas en el piloto. Volvió a refregar la suela por última vez y acomodó el nudo de la corbata. Tanteó el arma y se sintió reconfortado al sentirla recorriendo sus yemas.
Alejó su imágen del vidrio, a tiempo para ver cómo el taxi se incrustaba inoportunamente en esa vidriera. Y eso que Rodríguez no era cabulero...
Pisó una baldoza floja primero que le salpicó la botamanga del pantalón, mientras que su pie izquierdo se deslizaba por la materia fecal recientemente abandonada de un perro de gran porte.
No había que ser muy creyente como para no dejarse llevar por la simbología encerrada en aquel acto. Tenazmente repasó la suela del mocasín una y otra vez por un brote que emergía de la vereda, intentando librarla de la fétida simbiosis a la que se veía sometida.
Una vez que estuvo en mínimas condiciones, siguió la marcha. Los nervios comenzaban a estrangularlo y encendió un cigarrillo. Dos pitadas seguidas y profundas, de esas que harían colapsar a un novato, penetraron en sus castigados pulmones.
Miró al cielo y este le devolvió con la segunda tanda de gotas del mediodía. El pavimento respondía con más calor aún, elevando la sensación de ahogo de quienes no tenían escapatoria de la city en ese enero implacable.
Buscó refugio bajo el toldo de un kiosko y arrojó la colilla, la que se deslizó con al agua que descendía el cordón. Ya sin su protección, se vió obligado a dar unas cuantas zancadas para no empaparse y perder su apariencia.
Se frenó en un local lindero para chequear su presencia. Acomodó su peluca y secó sus gafas en el piloto. Volvió a refregar la suela por última vez y acomodó el nudo de la corbata. Tanteó el arma y se sintió reconfortado al sentirla recorriendo sus yemas.
Alejó su imágen del vidrio, a tiempo para ver cómo el taxi se incrustaba inoportunamente en esa vidriera. Y eso que Rodríguez no era cabulero...
jueves, 14 de febrero de 2013
DIVINA ESPECIE
Tengo la certeza de que varios de mis contemporáneos hubieran deseado que el ser humano evolucione de otra manera. Que además del pulgar oponible que le permite recoger lo necesario de cada lugar recorrido, debería haber podido dejar allí su piel,como lo hacen las serpientes. De esta manera hubiera perdido los estigmas de sus recuerdos y seguiría su camino de manera renovada.
Pero está destinado a agrietarse por el inevitable avance del tiempo. A que cada gesto se multiplique y se le vayan adhiriendo a su coraza como enredaderas que se apoderan de la fachada.
Y busca infructuosamente librarse de ellas.
Así como las baldosas se van transformando en olas movidas al entero antojo de las raíces de los árboles, el hombre resulta alterado por los cimbronazos de la vida. Esto no es apreciable con un simple vistazo y, sin embargo, parece que le resulta primordial el ocultarlo.
Vemos así un universo de fantasmas que deambula por las calles esperando o desesperando, según como se los catalogue, por cosas triviales. Eso sí, cada vez mejor conservados por fuera aunque más consumidos por dentro.
Porque los avances de la química y la medicina han sido más rápidos y fáciles de obtener que los cambios que esencialmente precisa. Debe ser por esto que prefiere continuar mirándose en espejos antes que indagando en su interior...
Pero está destinado a agrietarse por el inevitable avance del tiempo. A que cada gesto se multiplique y se le vayan adhiriendo a su coraza como enredaderas que se apoderan de la fachada.
Y busca infructuosamente librarse de ellas.
Así como las baldosas se van transformando en olas movidas al entero antojo de las raíces de los árboles, el hombre resulta alterado por los cimbronazos de la vida. Esto no es apreciable con un simple vistazo y, sin embargo, parece que le resulta primordial el ocultarlo.
Vemos así un universo de fantasmas que deambula por las calles esperando o desesperando, según como se los catalogue, por cosas triviales. Eso sí, cada vez mejor conservados por fuera aunque más consumidos por dentro.
Porque los avances de la química y la medicina han sido más rápidos y fáciles de obtener que los cambios que esencialmente precisa. Debe ser por esto que prefiere continuar mirándose en espejos antes que indagando en su interior...
martes, 3 de enero de 2012
INCANDESCENTE

En un instante todo se detiene. Pueden abrirse surcos debajo de ti queriéndo devorarte con avidez, y sin embargo no los registras. En ese estático momento, acontecen un sinfín de sucesos de los cuales no puedes percatarte.
No estás ni aquí ni allá.
Estás más allá de lo abordable por las simples mentes.
Te elevas para alcanzar otro estadío. Contemplas la escena tragicómica, viendo como todos se desviven a tu alrededor buscando retenerte en esta realidad. Pero, cuál es ella realmente?
Entre dudas, tu luz que no se apaga. Tu luz sumándose a otras tantas que van en ese mismo viaje sin haber pagado el boleto. Algunas decididas a alejarse del todo, otras pugnando por retomar el sendero de retorno. Y en el medio de ellas, la tuya. Yendo y viniendo indecisa...
Abajo, todos empecinados en retenerte. En qué armas utilizar para que sigas con tu misión en este mundo palpable, conocido. En invocar desde dioses hasta supercherías paganas con tal de que el día a día no mute y poder seguir a tu lado en estas tierras.
Si tu deseo es quedarte, te estan esperando...ilumínalos.
jueves, 7 de julio de 2011
14 de julio

Bostezos, vueltas, negación...arrancar de la cama en pleno julio es una epopeya. Los sustantivos de la rutina comienzan a operar entre sí, confabulados para que eyecte mi culo lo antes posible del departamento. Baño, cepillo, dientes,cocina, cortado, comedor, escobillón, gato, palita, litera, comida, agua, puerta, llaves, ascensor, calle, auto....tráfico.
El paisaje usual, el mismo recorrido, hasta parecen ser las mismas patentes las que chocan con mis pupilas. Huelgan las risas a esta hora. Sólo las veo entreveradas en portadores de guardapolvos que, espectantes, se reúnen en las entradas de los colegios por los que paso. El resto, cada uno en su mundo. Recluídos en el gélido metal que los transporta, o bajo densas bufandas.
Voy programándome, sacando optimismo de la guantera. Siempre la música ayuda a arrancar la mañana, a hacer llevadera la tarde, a relajarnos de noche. Son acordes ya sin dueño, que encuentran intérpretes diferentes. Demuelen malos humores, amoldan cansancios, resucitan inertes almas. Y en ese vaivén nos movemos intentando fusilar el frío reinante con el ardor de una canción.
El mundo sin música sería inconcebible...al menos para mi.
lunes, 18 de abril de 2011
PRESENTE AUSENCIA
Te extraño y no es extraño que lo haga. Dí por terminado un nosotros que sólo amagó con brotar. Y vaya que echó raíces en mi! Tan fuertes que me paralizan, como si me dejara abrazar por mil tutores de algarrobo.
Te hablo desde un presente que no podrás ver, ni oler. Donde escucharías ecos de un continuo reproche de algo que ya no podré alterar.
Sueño de tanto en tanto con tu voz y tu mano aferrándome, nuestra mágica conexión. Pequeñas uñas casi imperceptibles que afloran y razgan con tenacidad, pies flexibles que van a la boca una y otra vez. Proezas para alguien que ni siquiera puede alimentarse sin tenerme a su lado.
Y esa película sin filmar es la que me persigue. La que no me deja ver las siguientes, la que enluta todo en noches de domingos que intento llenar con la estupidez del televisor.
Pierdo de vista quien soy, por ver lo que no fui. Siento vacío el vientre aunque me obligue a cenar. Escuchando la conciencia, maldita voz delatora.
Sólo deseo poder seguir adelante, no para dejarte atrás sino para encontrarme con quién dejé...
Sé que debo perdonarme primero y te lo estoy debiendo. Sabemos bien cómo fue todo, como fui quedándome sóla...con todos mis miedos, mis tristezas, mis pocos años...No merezco sentirme así. Necesito amigarme conmigo, con el espejo, con la vida, con los que me aconsejaron para bien, pero mal entonces. Podrás ayudarme desde tu no ser?
miércoles, 19 de enero de 2011
Pasatiempo

Como en cuentagotas, los minutos pesan y se van amuchando de a sesenta rebautizándose en horas. Los contemplo en este ritual, imperturbable. O no tanto.
Es que la quietud del cuerpo discrepa con la velocidad mental. Ahí, donde se pierde la noción de qué es lo actual, pasado y futuro. Un álbum donde los muertos danzan con los nonatos, donde uno es, fué y será.
Todo es posible porque gobierna lo insensato: variantes a situaciones perimidas florecen nuevamente para atormentarnos en silencio. Aquello que dejamos atrás se nos pone por delante para azotarnos por enésima vez. El dolor nunca se da por vencido. Lo irremediable reencarna y toma forma para que recordemos eternamente.
Y cuando creemos que estamos nuevamente en carrera, fortalecidos por las vivencias, llegan otras que nos transportan a viejas situaciones. Esto ya lo pasé decimos, cerrándonos así la puerta.
Qué es real y qué no...lo que acontece en este momento se vuelve indescifrable por no poder distinguir entre cada una de las fotos que llueven como recuerdos mojados.
Otro conjunto se reagrupa empujando al 18, recibiendo al 19. El teclado y yo seguimos estimulándo la catarata de palabras. Esas que suelen decir tan poco a veces.
Tengo una excusa, no hay testigos que la avalen pero... lo mío fue en defensa propia.
Sólo quería seguir con mi pasatiempo, asesinar este maldito reloj y a todos los números que habitan en él.
miércoles, 12 de enero de 2011
Anochecer

En el balcón otra vez... viendo derrumbarse el día. El último jadeo de un sol que intenta no sucumbir. Pero su lucha, bien sabe, es en vano. El lucero y un par más de astros comienzan a ganar el azul profundo que invade el cielo. A lo lejos un tren se aleja de la estación a paso lento intentando abrirse camino por entre los autos de la avenida, quienes esperan impacientes.
Cuántos extraños dormitarán en sus vagones mientras anhelan refugiarse en su hogar pregunto mientras se escapa de mi visión.
Yo estoy en el mío. Los mismos muebles, la misma ubicación. Esa lámpara que al llegar no soñó con enquistarse en la mesa y echar raíces. Ya pasaron 10 años acá y lo que definitivamente ha cambiado es quien lo habita. Ese maniático del órden y la limpieza, del café siempre dispuesto. Quien puede tener la heladera vacía más de la mitad del mes mientras exista un Branca y su burbujeante novia eterna despatarrados en ella. El que tiene un teléfono que no suena y permanece con sus teclas casi inmaculadas, aquél que prefiere silencios a un estallido verbal...el que intenta no ser aquél mismo tipo que se atrincheró en este dos ambientes una década atrás.
Suelo no reconocerme en el espejo, cuestionar cómo es que han pasado tantas cosas y dónde quedaron las marcas. Las busco en la piel y sólo encuentro mis tatuajes, las persigo en sueños que casi nunca recuerdo, en retinas ajenas, por si quisieron esconderse de mí. Indago en sesiones de terapia, en algún cuaderno de los que fui raleando canción tras canción...
Tengo la certeza de que el universo sigue operando y uno es parte de su caprichosa rotación.
Cambiar es parte de vivir. Las alteraciones se suceden una tras otra y nos pueden dejar un sabor amargo de tanto en tanto. Pero son inevitables estas mutaciones periódicas. Lo estático, lo imperturbable lo dejo para cuando sólo sea un compendio de cenizas perdiéndose en el viento.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
CONTRA LAS CUERDAS

Todo llega. A veces, a destiempo. O como un contratiempo. Esperando lo inesperado, encontrando lo inevitable.
No hay agujas más dolorosas que las que marcan el final.
Esa última bocanada de la pelea sin contendientes, sin vencedores. Aquellas en las que el protector bucal fue un accesorio inútil en la batalla de los silencios. Esos que dicen tanto más que cualquier insulto hiriente.
Porque el querer no besó la lona y se resiste al conteo, que cae como un mazaso. Y se estira una vez más en otro round, y en uno nuevo luego.
Los ojos se van cerrando a puñetazos de verdad implacable y ya no tenemos aquel panorama por delante. Todo está borroso nuevamente, mientras el salitre del cuerpo nos recuerda lo doloroso de esas heridas en cada movimiento. Es ahí que uno puede tender a abandonarse y quedar petrificado, para no sentirlo más. Para acercarse a la campana y manotearla pidiéndo un recreo en esta golpiza sin puños, donde uno choca con uno mismo.
No hace falta un banco para descansar...podrían armar una cama y aún así jamás conciliar el sueño. Aletargar el pensar es una quimera. Tentación química el somnífero...pero tampoco hay receta que garantice que al día siguiente uno estará repuesto.
El murmullo del pullman eleva el volúmen y pide sangre donde no la habrá. A lo sumo, podrán existir el sudor y las lágrimas en este cuadrilátero revestido en algodón.
Las tarjetas quedaron en blanco una vez más. Habrá nuevo retador?
martes, 30 de noviembre de 2010
Magia

Modesto Peñalba amanecía cuando el día aún no lograba desperezarse. Tenía un ritual inclaudicable, sostenido a base de las carencias más que por la costumbre en sí. Ponía una pava entera a calentar mientras se duchaba brevemente para no malgastar la garrafa. Quizás su destino estaba sellado en su nombre.
Pero hubo tiempos peores...cuando el mate no podía acompañarse de otra cosa más que de un par de milonguitas rasqueteadas a algún panadero solidario. Y recordaba aquellos días donde la infusión lo mantuvo en pie más de una vez con su sóla presencia.
Pero hubo tiempos peores...cuando el mate no podía acompañarse de otra cosa más que de un par de milonguitas rasqueteadas a algún panadero solidario. Y recordaba aquellos días donde la infusión lo mantuvo en pie más de una vez con su sóla presencia.
Hacía ya seis años que tenía un trabajo estable como pegador de suelas de zapatos en una fábrica de Barracas. Atras había dejado al Termidor como había prometido a San Cayetano aquel agosto de 2006 si conseguía volver a la actividad. Marta, su mujer, aún podía seguir descansando un par de horas más hasta que entrara a la salita del barrio donde era enfermera.
Vivían en una humilde casita de material en Florencio Varela, herencia de los padres de ella. No habían tenido hijos... porque así la vida lo había decidido decía cuando le preguntaban. En realidad, él había estado varias veces preso y difícil que en la comisaría tuvieran piedad por el borracho belicoso una madrugada de invierno. El rigor del servicio penitenciario lo volvió estéril. Y el se convencía de que era justo por todo lo que le hizo sufrir a la pobre Marta en aquellos años de sometimiento al alcohol.
Modesto trepaba al tren que lo depositaba en Constitución y de ahí a patear las cuadras que lo separaban de la fábrica. De 6 a 14 era su horario habitual, aunque a veces podía hacerse de unas extras.
Los sábados se hacía un lugar para despuntar su pasatiempo favorito: la magia. Animaba fiestas infantiles en un comedor vecinal donde depositaba aquello que en la vida le había sido esquivo. Tenía una relación tan cercana con esos chicos, que no se amedrentaban por su 1.85 mt y casi 100 kg de peso. Ahí se transformaba en "El hechicero Modesto". De la nada, surgían flores secas y despegadas bajo la galera de papel canson negro que se había hecho. Los juegos con los naipes también estaban entre sus preferidos.
Pero sin dudas que el acto principal era la aparición del Sr. Bigotes tras las certeras palabras mágicas de Modesto: "Fuchilalá, fuchilalé!". Timidamente, una vez salido de su encierro, un blanco ratón salía caminando sobre la mesa. El presupuesto y el nombre del mago conspiraron para que nunca llegue a conejo....
viernes, 26 de noviembre de 2010
MITADES

Media hora, solamente.
Media hora para que el sol estalle a pleno sobre mi ser en la plaza de la estación.
Media hora para encender el mp3 y encontrarme con un sonido diferente al de las máquinas de la planta. Media hora para abrir un libro que me transporte hacia otra ciudad, otra época, otras gentes, otras vivencias.
Medialunas que se desintegran en mi estómago luego del desayuno de las diez. Ahora es mediodía y me dió mas sed que hambre la verdad. Medio litro de cerveza fresca apagaría los 29 grados declarados por el termómetro. Mientras, tengo un media hora jugando incansablemente en mi boca.
Media hora y media vida la que llevo, si no me bajan del estribo antes. Medias negras lleva la chica que sonríe mientras habla por el celular. Mediocres los que no saben disfrutar del paso de los años sin angustiarse por lo que quedó atrás. Los que viven a medias. Ya se pasó media hora y no hice más que teclear...queda media más antes de tener que seguir trabajando.
domingo, 21 de noviembre de 2010
IMAGEN
Salí de mi para encontrarme. Cansado de bucear en la densidad de miles de idas y vueltas, enfrenté al espejo exigiéndole claridad. La imágen no pudo serlo más. Ahí estaba nuevamente el culpable de todo este embrollo, de los insomnios, de las sienes latentes atiborradas de pensamientos. Ese tipo al cual puedo detestar de tanto y tanto pero de quien no puedo librarme. O si? Cómo seguiría mi vida sin tenerlo adosado in eternum, sin sentir su hostigamiento a diario?
Hablé sin temor a escuchar su respuesta. Ya estaba por demás agotado de tanto verlo ahí altivo...desafiante. Sin ruedos le dije que hiciera las valijas de una buena vez, que íbamos a estar mejor cada uno por su lado, aprendiendo a extrañarnos. Elevó la ceja enarbolando un estudiado gesto sobrador y sin más desapareció de mi vista. Ahora sólo veía los amarillos azulejos del baño y el toallón naranja aún húmedo de la reciente ducha. Sería posible esto o estaba en un estado de somnolencia producto de tantos días mal dormido? Sacudí la cabeza tres veces de izquierda a derecha, un par más de abajo hacia arriba. Todo estaba exactamente igual. Comprendí que, de ser un sueño, este era en extremo extraño. Pensé en anotarlo para desmenuzarlo en mi próxima sesión de terapia. No solamente no hallé con qué sino que, además, me pinche con un alfiler que había quedado clavado en el colchón tras haber cosido un botón la noche anterior.
Estoy en la cama me dije...es una gran noticia! Salté hacia el baño, miré el toallón sin marcas de humedad y me aproximé lentamente al espejo. Atiné a cogotear unos centímetros pero no llegué a tener la certeza de su devolución. Por primera vez tuve algo de temor. Como si aquel deseo se hubiera cumplido y no tuviera chance de ver cómo se seguía poblando mi cabeza de finos hilos blancos, el rostro mutaba de a poco en un ajado mapa y las venas de mis manos se tiñeran de un violáceo como el que mi abuela supo llevar en las suyas.
Resuelto, abordé la cuestión sin más y crucé con mi cara el primer panel del viejo botiquín.
Volví sobre mis pasos y lo hice nuevamente. Una última duda estalló: era realmente ese tipo quien yo creía o el que le hice creer a los demás?
lunes, 5 de julio de 2010
Gloria al 10

En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse...sonará trivial si digo que para muchos lo es una simple camiseta de fútbol. No tanto si se extiende a la casaca nacional.
Algunos tuvimos el privilegio de ver un equipo campeón en México y otro subcampeón en Italia. Con denominadores comunes ambos: un ser superdotado dentro del campo de juego.
No sólo por calidad y técnica sino por el amor y devoción que sentía por llevarla.
Un tipo que dejó de ser un hombre para pasar a ser un mesías del fútbol argentino, llevada su figura al límite de colocarla en un altar blindado, de ser la asociación más cabal entre un apellido y nuestro país.
Un hombre capaz de jugar con lesiones imposibles, de someterse a la más estricta disciplina física si así lo requería, de relegar cuestiones personales con tal de estar presente dentro de la cancha
para representar a su bandera.
A él le debo las únicas lágrimas que ví derramar a mi viejo tras una increíble apilada de ingleses y un revanchismo trasladado a noventa minutos sin trincheras.
Otras menos dulces, cuando se marginó del mundial en el 94.
Claro, más de uno pensará que tiene ínfulas increíbles, soberbia en demasía, poco decoro.
Claro, más de uno pensará que tiene ínfulas increíbles, soberbia en demasía, poco decoro.
Otros dirán hoy que no tiene méritos suficientes para estar al frente de un grupo, ya que no pudo hacerse cargo de sí mismo. Que en definitiva era tan mortal y falible como todos, es lo que más les duele.
Es evidente que divide las aguas como pocos.
Pero no neguemos esto: hasta hace un par de días, salíamos con la remera puesta y el pecho inflado abrazándonos al deseo de que de una vez por todas pudiéramos torcer años de magros resultados. Y eso no lo generaban los once que entraban a jugar. Venía de la certeza de que estábamos nuevamente bajo el halo de aquél mismo hombre y no había razón para no confiar en que esta vez se nos podía dar.
Pero no neguemos esto: hasta hace un par de días, salíamos con la remera puesta y el pecho inflado abrazándonos al deseo de que de una vez por todas pudiéramos torcer años de magros resultados. Y eso no lo generaban los once que entraban a jugar. Venía de la certeza de que estábamos nuevamente bajo el halo de aquél mismo hombre y no había razón para no confiar en que esta vez se nos podía dar.
Ese contagio instantáneo que sucede cada vez que Maradona se suma en un mundial.
Cuando gana, está cerca de ser bíblico. Cuando pierde, es quien camina con la cruz. Sin medias tintas.
Podremos seguir eternamente hablando de tácticas, nombres, preparación, etc, etc.
Yo soy de los que quieren que sea felíz haciendo lo que más sabe. Entregarse por completo muriendo con sus ideas. No tengo dudas respecto a lo que siente por la selección.
Porque él más que nadie, la tiene bien adentro.
miércoles, 26 de mayo de 2010
200...

No se si tenemos ciertamente un sentido de pertenencia, de orgullo por el de dónde venimos. Cada cual tiene un orígen diferente y no voy a descubrir nada nuevo hablando del crisol que es nuestro país. Pero en estos días que han pasado donde más veces se ha cantado y escuchado el himno, donde más cielos se han arrullado en las solapas de miles se ha despertado un sentimiento del que creía que carecíamos.
Ser patriota no es solamente portar un distintivo, obviamente. Sin embargo, se veía un sentir quizás potenciado por el de los demás. Caras que reflejaban la satisfacción por haber sido en este pedazo de tierra donde le tocó nacer o el que eligió para vivir y formar su familia.
No podría haber sido de otra manera nuestra historia. Caótica, apasionada, diezmada y hasta olvidada otras tantas. Somos el aporte de todas las influencias lo que nos vuelve típicos. Porque no tenemos nada típico quizás más que la diversidad. La que se da en la topografía del terreno y en los matices de nuestras pieles. En los acentos de las provincias, las vestimentas, las comidas. Una sumatoria de diferencias que convivieron bastante más armónicamente de lo que podrían haberlo hecho. Hasta los llamados "guetos" abrieron sus puertas al resto de las comunidades porque necesitaron nutrirse de ellas. Coreanos, judíos, gallegos, tanos, polacos, rusos...todos pueden estar viviendo en la misma manzana de un barrio cualquiera. Y eso no es poco.
Si tan sólo nos hiciéramos concientes del potencial que tenemos y no dejarlo siempre en el potencial...otra será nuestra Argentina en su Tricentenario.
Mientras tanto, aprovechemos este sentir patriótico dando lo mejor de cada uno en donde le toque porque una nación se hace grande por su gente en principio. Luego por sus dirigentes. Moreno, Belgrano, San Martín, Pueyrredón...antes se formaron y acuñaron ideales para actuar en consecuencia.
Depende de nosotros el país que tendremos y de velar por ese legado....
martes, 11 de mayo de 2010
El macho argentino

-Qué hacés...
- Hola che, todo bien?
- Todo bien, vos?
- Todo bien viejo, que contás?
- Nada, todo tranqui...con algún quilombo que otro
- Claro, como para no perder la costumbre
- Ponele... la flaca se va de casa.
- No jodas! Pero así nomás? Qué onda?
- Qué se yo! Veníamos como el orto, se le saltó la cadena el domingo porque me enganchó mirándole el orto a mi cuñada y me pegó un par de gritos en la cocina. Justo pasaba el nene...así que la agarré del brazo y me la llevé al cuarto para que Gon no viera eso, viste? Para no quedar como un cagón además. Cuando cerré la puerta la tiré arriba de la cama, la samarreé un toque mientras la puteaba de arriba a abajo. Qué yegua hija de remilputa! Gritarme delante del pibe!
- Y ahí te dijo que se rajaba?
- No...llamó al padre y le pidió que viniera a buscarla. Mi suegro aparte de ser un pollerudo escocés, tiene debilidad por esta turra así que llegó al toque. A mi no me dijo ni A porque sabe que no me lo banqué nunca y hablamos sólo del nene en algún cumpleaños. Si es un cagón además...gallina aparte el muy cornudo! Le hice la cruz cuando le compró el babero con la banda roja. Los colores se heredan de padre a hijo viejo! Mirá si el abuelo se va a creer con derecho a cambiármelo de cuadro!
- Ah, es un reventado como la hija entonces....cómo fuiste a caer ahí todavía no me lo explico. Mirá que te sobraban minas de pendejo...
- Y, uno es un boludo! Mirá que de guacha la flaca era un sol, te acordás? Nunca me rompió las bolas cuando estábamos de novios...si nos fuimos todos a Brasil con los pibes...te acordás?
- Claro hijo de puta! Te la pasaste empernando a la gringa esa en el hotel...los últimos dos días saliste a tomar sol para que no se diera cuenta la flaca a la vuelta jajaja....
- Jejeje, tenés razón! Qué lomo tenía esa rubia! Nunca le entendí del todo lo que decía pero tampoco importaba demasiado no? jajajaj...
- Y al toque que llegamos se casaron no?
- Unos tres meses calculo...a ver, mayo...no. El 2 de junio del 2002 y Gon nació en diciembre...mierda que se pasa el tiempo!
- Seguro pero, digo, al final qué onda con tu mujer?
- Ah, te decía...la vino a buscar el padre. Ese tipo es una lacra! Yo pensé que me iba a tirar una mano en la fábrica cuando me casé con la flaca, ni cerca me quiso el guacho! Fortuna gana! Se cansa de vender esa mierda y me ve a mí ahí, llegando con lo justo. Hasta me parece que lo disfruta!
- Son todos iguales, para mi lo hacen para que las hijas piensen siempre que no va a haber otro como el papi...
- Puede ser, bancá que me suena el célu...Mami, que hacés viejita! Si, paso hoy a las siete más o menos. No, todo bien má quedate tranquila, vos? Entonces hacete unas mila con puré dale? Pero de papa, no el Chef ese eh! Jeje. Sos la más linda vieji...Nos vemos a la noche...besote grande.
- Te decía... viste como son las minas con el padre!
miércoles, 28 de abril de 2010
Un año

Tengo que hablarte, así lo imponen las circunstancias. Sé que esta charla será estéril, como las que no tuvimos a su tiempo. Y tantos silencios entre nosotros dieron como resultado dos extraños entrelazados genéticamente.
Por un momento, sé que existió el deseo de que integre tu patrimonio pero luego me empeñaste a cambio de una mal entendida libertad. Todos somos libres siempre, nada puede atarnos más que nosotros mismos. Pero sentiste que ser padre te quedaba bien y asi fue, hasta que no soportaste las peripecias conyugales e hiciste las valijas. Olvidaste algo importante tras la puerta, un detalle menor a luz de cómo se dieron (o mejor dicho no se dieron) las cosas...
Hoy estoy volviendo a verte sin rostro, porque no lo recuerdo. Además, las pocas fotos que tengo te hacen ver como un gigante sosteniéndome en los brazos.
Pasaste a ser tan etéreo que ahora, donde ya pasó un año de tu segunda partida (por asi decirlo) tu ausencia es similar a tu presencia en el pasado.
Qué hubieras opinado de mis conquistas, cómo hubieras acompañado mis pérdidas...nunca voy a saberlo ciertamente.
La única certeza es que debo intentar una despedida y no se me vienen demasiados sentimientos en este momento. No hay amor, rencor, dolor...aséptico es todo.
Este bloqueo es el que debo romper, para librarme de algo que engendré dentro mío. Un bunker inexpugnable donde residen todas mis emociones para con vos.
Y no tengo la llave, pero te aseguro que pesa..
Voy trabajando para liberar esa carga, como lo vengo haciendo con otras tantas también...pero esta es la figurita dificil se ve.
Mientras tanto te dejo estas líneas hasta que pueda quebrar el bloqueo emocional...por algo debo empezar, así lo imponen las circunstancias.
martes, 13 de abril de 2010
Un martes cualquiera

Martes 13. Afuera, el frío y el colchón de hojas secas sobre las baldosas confirman la plenitud del otoño. Como para confirmarlo, llueve. Esa lluvia que más que mojar jode...da escalofríos y ceban las ganas de haberse amotinado en la cama algunas horas más.
Prendo la radio y el desfile de programas hablando más o menos de lo mismo. Las novedades son iguales para todos. Doble choque en Panamericana, demoras en Acceso Oeste, Palermo se convirtió en máximo anotador en la historia de Boca.
En el fondo no hay nada nuevo...y los locutores terminan en el mismo lugar en el que caen cada vez que coincide el martes con este número: La mala suerte. Como si este día fuera destinado a ser fatídico para cada uno de nosotros. Aprovechan la necesidad de exposición de la gente, que comenta cualquier tipo de contratiempos en virtud de esta nefasta conjunción, apelando claramente al género de ficción en varios de ellos...y siguen adelante con un programa que poco enriquecerá al oyente seguramente.
Recibo un msn de un compañero de trabajo. Nació Pancho, pesó 3.2 kg en parto natural y sin complicaciones...y el famoso martes 13? Actuará selectivamente quizás? Opera mejor en quien cree que algo diferente a un lunes 12 o un jueves 28 podría pasarle?
Talismanes no llevo, la superstición sirvió solamente como excusa para no cambiarme la remera durante la semana de las previas en 4to año...Voy creyendo cada vez más en que uno se construye a si mismo. Desde el estado de ánimo que quiera tener a cualquier otra cosa que desee. Podría haberme levantado gris y ser monocromático con el tiempo. Pero decidí que eso no iba a pasarme hoy...quería estar alerta y receptivo para con las horas que tenía por delante. Que iba a dar lo mejor de mí, mi mejor actitud. Así se me pasara el día languidamente, aprovecharía esos minutos eternos para hacer algo que me guste.
Y, aunque sea como los noticieros de la radio y no tuviera demasiado qué decir, volvería a echar un puñado de palabras en vez de varios puñetazos al aire...
Prendo la radio y el desfile de programas hablando más o menos de lo mismo. Las novedades son iguales para todos. Doble choque en Panamericana, demoras en Acceso Oeste, Palermo se convirtió en máximo anotador en la historia de Boca.
En el fondo no hay nada nuevo...y los locutores terminan en el mismo lugar en el que caen cada vez que coincide el martes con este número: La mala suerte. Como si este día fuera destinado a ser fatídico para cada uno de nosotros. Aprovechan la necesidad de exposición de la gente, que comenta cualquier tipo de contratiempos en virtud de esta nefasta conjunción, apelando claramente al género de ficción en varios de ellos...y siguen adelante con un programa que poco enriquecerá al oyente seguramente.
Recibo un msn de un compañero de trabajo. Nació Pancho, pesó 3.2 kg en parto natural y sin complicaciones...y el famoso martes 13? Actuará selectivamente quizás? Opera mejor en quien cree que algo diferente a un lunes 12 o un jueves 28 podría pasarle?
Talismanes no llevo, la superstición sirvió solamente como excusa para no cambiarme la remera durante la semana de las previas en 4to año...Voy creyendo cada vez más en que uno se construye a si mismo. Desde el estado de ánimo que quiera tener a cualquier otra cosa que desee. Podría haberme levantado gris y ser monocromático con el tiempo. Pero decidí que eso no iba a pasarme hoy...quería estar alerta y receptivo para con las horas que tenía por delante. Que iba a dar lo mejor de mí, mi mejor actitud. Así se me pasara el día languidamente, aprovecharía esos minutos eternos para hacer algo que me guste.
Y, aunque sea como los noticieros de la radio y no tuviera demasiado qué decir, volvería a echar un puñado de palabras en vez de varios puñetazos al aire...
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